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Montar un PC de bajo coste con el que jugar en condiciones aceptables se ha vuelto complicado por el precio que han alcanzado las tarjetas gráficas y la memoria RAM, pero si combinamos componentes nuevos y usados podemos hacernos con un equipo bastante capaz haciendo un gasto razonable.

En esta guía nos vamos a centrar en montar un PC de bajo coste con el que podremos jugar a Fortnite y Overwatch en 1080p a 60 FPS, pero que además tendrá la potencia necesaria para mover sin problemas otros juegos actuales, siempre que ajustemos la calidad gráfica para no sacrificar demasiada fluidez.

Tened en cuenta que el listado de componentes que os dejamos es un guión que podréis modificar en función de vuestro presupuesto, aunque como hemos dicho en ocasiones anteriores os recomendamos que evitéis la compra de tarjetas gráficas nuevas hasta que se estabilicen los precios y se anuncien los modelos de nueva generación.

Sin más preámbulos empezamos. Si tenéis cualquier duda podéis dejarla en los comentarios.

Consideraciones básicas

Fortnite y Overwatch no son juegos con unos requisitos elevados, pero tampoco podemos considerarlos como juegos poco exigentes. Si queremos moverlos con garantías en 1080p y poder mantener 60 FPS de forma estable vamos a necesitar una configuración base (mínima) como la que os describimos a continuación:

  • Procesador de dos núcleos y cuatro hilos con un alto IPC (serie Kaby Lake o superior). Nos valdría también un Ryzen de cuatro núcleos.
  • 8 GB de memoria DDR4.
  • Tarjeta gráfica de gama media-baja con 2 GB de memoria GDDR5.

Partiendo de esa base mínima tenemos diferentes opciones que vamos a concretar en una selección de componentes determinada, aunque como hemos indicado siempre podréis modificarla en función de lo que os permita vuestro presupuesto.

El objetivo de la guía es montar un PC de bajo coste para jugar a Fortnite y Overwatch en 1080p a 60 FPS, así que intentaremos mantener el presupuesto lo más bajo posible.

Plataforma y placa base

Tenemos dos grandes opciones: AM4 de AMD y LGA1151 de Intel. Para mantener el precio lo más bajo posible sin hacer grandes sacrificios hemos optado por la primera, ya que nos permite acceder a una plataforma muy completa y muy asequible.

En este caso hemos escogido una placa base MSI B350M PRO-VDH, que está equipada con el chipset B350 y nos permite hacer overclock tanto al procesador como a la memoria RAM que instalemos. Su relación calidad-precio es muy buena, ya que podemos conseguirla por 64,99 euros, un precio muy parecido al que tienen las placas base H310 de Intel.

Con esa placa base podremos aprovechar a la perfección un procesador Ryzen, pero además tendremos la puerta abierta a futuras actualizaciones sin tener que cambiar de plataforma.

Procesador

Ya tenemos la placa base, ahora nos toca ir a por el procesador. Hemos optado por el Ryzen 3 1200, un chip que tiene cuatro núcleos y cuatro hilos a 3,1 GHz-3,4 GHz, 10 MB de caché y un TDP de 65 vatios.

Este procesador soporta overclock cuando se acompaña de una placa base con chipset B350, lo que significa que en esta configuración podremos subir su velocidad de trabajo sin problema. Con el ventilador de referencia podemos alcanzar y mantener de forma estable los 3,7 GHz-3,8 GHz.

El precio del Ryzen 3 1200 es de 83,68 euros.

Memoria RAM

Los procesadores Ryzen dependen de la velocidad de la memoria para desarrollar todo su potencial, pero tampoco debemos obsesionarnos con este tema ya que los modelos de primera generación alcanzan un nivel óptimo a partir de los 2.666 MHz.

Sí, hay mejoras si utilizamos memorias a 2.933 MHz o 3.200 MHz, pero la relación precio-rendimiento se reduce de forma notable y dado que tenemos como meta gastar lo menos posible hemos optado por un kit de 8 GB de DDR4 82 x 8 GB) G.Skill Ripjaws V Red a 2.666 MHz con latencias CL15.

Podremos utilizarlas sin problemas y disfrutar de un buen nivel de rendimiento. Su precio es 95,75 euros.

Tarjeta gráfica

Es un componente fundamental. Tenemos un procesador de cuatro núcleos con un alto IPC y 8 GB de RAM a 2.666 MHz para jugar con garantías. Nuestro objetivo son Fortnite y Overwatch, pero también queremos tener la posibilidad de disfrutar de otros títulos en condiciones aceptables con resoluciones 1080p, así que debemos apurar al máximo la elección de la tarjeta gráfica.

Dado que los precios de las tarjetas gráficas actuales están inflados y que queremos mantener el coste del equipo lo más bajo posible os recomendamos la GTX 750 TI de 2 GB, un modelo de la generación anterior (Maxwell) que podemos conseguir de segunda mano por un precio medio de 60 euros.

Esta tarjeta gráfica cuenta con 640 shaders a 1.020 MHz-1.085 MHz, modo normal y turbo, 40 unidades de texturizado, 16 unidades de rasterizado, tiene un bus de 128 bits y 2 GB de GDDR5 a 5.400 MHz. Su TDP es de 60 vatios y no requiere conector de alimentación de 6 pines.

Fuente de alimentación

Tenemos un equipo con un consumo mínimo y una tarjeta gráfica que no requiere un conector de alimentación adicional, por lo que podríamos recurrir sin problemas a una torre con una fuente de alimentación integrada.

Sin embargo hemos preferido desechar esa opción porque la placa base con chipset B350 nos permite ampliar el equipo en un futuro sin tener que cambiar la plataforma, y montar una fuente de alimentación muy justa podría obligarnos a cambiarla si decidimos llevar a cabo una ampliación.

La Nox Urano SX de 500 vatios ha sido nuestra elección, ya que ofrece un buen valor para lo que cuesta y cubrirá sin problemas nuestras necesidades presentes y futuras. Si necesitáis montar una tarjeta gráfica de mayor potencia podréis hacerlo ya que tiene un amperaje de 36A en el carrill de 12V, pero no incluye conectores de 6 y 8 pines, así que necesitaréis adaptadores (cuestan menos de dos euros). Esta fuente cuesta 27,50 euros.

Unidad de almacenamiento

Por cuestiones de presupuesto hemos apostado directamente por un disco duro. Podríamos montar un SSD de bajo coste con una capacidad de 120 GB, pero tendríamos una fuerte limitación de espacio que no todo el mundo estaría dispuesto a soportar.

La elección ha sido bastante sencilla ya que hemos encontrado el WD Blue de 1 TB por 39,99 euros, un precio muy bueno teniendo en cuenta todo lo que ofrece:

  • 1 TB de capacidad.
  • 7.200 RPM de velocidad de giro.
  • 64 MB de caché.

Torre para el montaje

Como siempre este punto se puede cambiar a vuestro antojo, siempre que tengáis cuidado de aseguraros de que el modelo que elegís tiene espacio suficiente para montar los componentes del equipo y de que el flujo de aire que permite es bueno.

Hay muchas opciones, pero dentro de las económicas la Nox Pax Blue Edition USB 3.0 es una opción ideal para montar un PC de bajo coste, ya que tiene un diseño bonito, conectores frontales para USB y jack de 3,5, mucho espacio interno y un precio muy razonable: 23,99 euros.

Incluye un ventilador de 120 mm, pero permite montar tres ventiladores más: dos en los laterales y uno en la parte trasera.

Notas finales

Nuestro objetivo era montar un PC de bajo coste para jugar a Fortnite y Overwatch en 1080p manteniendo 60 FPS, ¿lo hemos conseguido? Vamos a verlo ahora mismo: el coste total de este equipo es de 395,90 euros, una cifra muy razonable que encaja sin problemas en la categoría de PC de bajo coste.

Hemos cumplido la meta de mantener un precio bajo, ¿pero de qué es capaz realmente ese PC de bajo coste? Os dejamos un resumen con algunas pruebas de rendimiento para que lo tengáis claro:

  • GTA V en calidad alta y 1080p: medias de 67 FPS.
  • Fortnite en calidad media y 1080p: medias de 63 FPS.
  • Overwatch en calidad alta y 1080p: medias de 75 FPS.
  • Battlefield 1 en calidad media y 1080p: medias de 62 FPS.
  • Destiny 2 en calidad media y 1080p (SMAA): medias de 58 FPS.

 

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