Leemos en https://hardzone.es

A estas alturas, todo el mundo debiera de estar al tanto de que hay componentes del sistema que tienen, entre sus características, la opción del hot swap. De hecho, la  gran mayoría de unidades de almacenamiento la tienen hoy en día. Pero ¿qué significa que la unidad tenga esta característica y cómo nos afecta ella a la hora de usarlas?

El concepto del hot swap (o hot plug, como a veces también se conoce) lleva con nosotros desde mucho más tiempo del que podáis creer. Este concepto implica que una unidad se puede conectar y / o desconectar del sistema sin tener que reiniciar este para que los cambios en la configuración surtan efecto. Esta característica, que muchos usuarios dan como algo habitual, no siempre existió en nuestros ordenadores.

Como norma general, la gran mayoría de componentes de nuestro ordenador son cold swap, es decir, requieren que el ordenador esté apagado para poder montarlos o desmontarlos del equipo. Entre ellos tenemos el procesador, la memoria RAM o la tarjeta gráfica (o la batería, en el caso de los ordenadores portátiles). También son cold swap los periféricos que se conectan usando el antiguo estándar PS/2.

Probablemente, el ejemplo más claro de lo que es un componente que posee esta característica son las unidades de almacenamiento extraíble por USB. Los famosos pen drive USB poseen esta característica porque el sistema operativo no requiere que apaguemos el ordenador antes de conectar una de estas unidades, volver a encenderlo para operar con ellas, para después, volver a apagarlo cuando queramos desconectar la unidad del mismo.

Hot swap hace más práctico interactuar con los componentes de nuestro ordenador

Ciertos componentes, como las fuentes de alimentación en determinadas configuraciones en los que se usan fuentes de alimentación redundantes, también permiten el hot swap de este componente, permitiendo que el equipo siga funcionando y realizando su trabajo sin perder ni un segundo. Este tipo de configuraciones se emplea, generalmente, en servidores que realizan tareas críticas.

Otro ejemplo del hot swap (y probablemente, el que más se emplea) son las unidades SATA de nuestro ordenador. Con el estándar IDE, para quitar o instalar una unidad dentro de nuestro ordenador, era siempre necesario apagar el ordenador (aparte de configurar las unidades como Maestra o Esclava, pero eso ya es otro cantar). Con la llegada de las unidades SATA se establece el protocolo de datos AHCI (Advanced Host Controller Interface) como modo de comunicación de las unidades de almacenamiento con el sistema operativo. Entre las características que admite este protocolo, está la del hot swap, que permite desconectar una unidad de nuestro sistema, para después volver a conectarla y que el ordenador la reconozca y pueda utilizarla de inmediato.

Más ejemplos de componentes que emplean esta característica son los monitores que se conectan por DVI, HDMI, etc.

Algo que debemos de tener siempre en cuenta con las unidades de almacenamiento que emplean este sistema, sean unidades USB o unidades de disco duro (aunque más en el caso de estas) es que, previo a la acción de desconectar la unidad de almacenamiento, debemos de darle al sistema la orden de detenerla (la famosa opción de “Desconectar de manera segura” de Windows). Si no se hace así, y se desconecta a las bravas, hay bastantes posibilidades de dañar la unidad de almacenamiento internamente porque las cabezas lectoras se depositen sobre los platos o se corrompan datos que se estén transmitiendo en ese momento.

Visitar página de la noticia