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A pesar del tiempo transcurrido desde el lanzamiento del procesador Intel Core i5-3570K, hemos visto que, con frecuencia, este procesador se junta con una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce GTX 1080. Y, al hacerlo, los usuarios se quejan de un mal rendimiento del equipo, pensando que tienen cuellos de botella. En este tutorial os enseñaremos cómo evitarlos.

Los procesadores Intel Core de 3ª Generación tuvieron un papel complicado en el mercado. Siendo los sucesores de los muy queridos procesadores de núcleo Sandy Bridge, los procesadores de núcleo Ivy Bridge no representaban ningún tipo de ganancia realmente sustancial en rendimiento sobre sus predecesores. Y la bajada en el nodo de fabricación de estos nuevos procesadores frente a los Sandy Bridge, para lo único que nos sirvió es para familiarizarnos con la malísima pasta térmica que Intel decidió comenzar a emplear entre la die del procesador y su IHS, que hizo que sus temperaturas de funcionamiento se dispararan (10 ºC de diferencia con respecto a sus homólogos de núcleo Sandy Bridge).

Aun así, al menos cuando dejaron de estar disponibles los procesadores Sandy Bridge, no se vendieron mal estos nuevos procesadores. Aunque también es verdad que, pocas alternativas tenían los usuarios, dado que a AMD todavía le faltaban años para lanzar su arquitectura Zen al mercado. En cualquier caso, los usuarios compraron bastantes de estos, especialmente de su modelo Core i5-3570K, que no era tan buen procesador para el overclock, pero sí lo era en términos generales de rendimiento.

Los cuellos de botella entre ambos componentes pueden tener diversos motivos

Con el transcurso de los años, los usuarios propietarios de uno de estos Intel Core i5-3570K les fueron cambiando las respectivas tarjetas gráficas, y nunca se encontraron con ningún tipo de problema. Al menos hasta que llegaron las NVIDIA GeForce GTX 1080 y comenzaron a comentar por los foros de Hardware, que tenían problemas con el rendimiento de sus equipos. Y es que, en alguna parte, se habían creado cuellos de botella que impedían que esta tarjeta gráfica rindiera como en realidad debiera de rendir.

Vamos a ver ahora varios de los motivos por los que se producían estos cuellos de botella:

  • Thermal throttling: dado que el procesador tiene tendencia a calentarse bastante, si el disipador no es el adecuado o no se mantiene limpio, el procesador hará thermal throttling para protegerse.
  • Paso del tiempo: es indudable que el procesador es un modelo de 2012, que rinde prácticamente igual que un modelo de 2011. La NVIDIA GeForce GTX 1080 es una tarjeta gráfica que salió al mercado a mediados de 2016, y es bastante más potente que cualquier tarjeta gráfica que hubiera en aquel momento en el mercado.
  • Insuficiente número de hilos: el Intel Core i5-3570K no deja de ser un procesador de 4 núcleos y 4 hilos de proceso. Dado que los juegos actuales tienen tendencia a utilizar tres o cuatro hilos cuando se ejecutan, es normal que se generen cuellos de botella.

Soluciones a los cuellos de botella entre el Intel Core i5-3570K y la NVIDIA GeForce GTX 1080

Existen diferentes soluciones que nos pueden ayudar a lidiar con este cuello de botella entre estos dos componentes:

  • Para el thermal throttling, la solución es instalar un buen disipador que pueda con el calor que desprende ese procesador, está claro.
  • Para paliar el problema de antigüedad, ya que se tiene un procesador con el multiplicador desbloqueado, lo suyo es hacerle un overclock hasta bien pasados los 4 GHz (4,2 – 4,4 GHz es una buena frecuencia).
  • Para el insuficiente número de hilos, nos tememos que no hay solución, a no ser que consigáis un Intel Core i7 -3770K.

 

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